Seguramente en tus peores momentos hayas recurrido más de una vez a la música. Al fin y al cabo, es la que siempre está cuando todos los demás se han ido

Ya sea al borde de una ruptura amorosa, tras la pérdida de alguien muy querido o después de un fracaso profesional o personal, los dramas personales pueden derivar en periodos de duelo que acaban desembocando en trastornos mentales como una depresión. Puede llegar en cualquier momento y sin avisar. En algunos casos no hace falta que tenga un detonante, de ahí que se hable de dos clases en las que se da esta enfermedad: endógena (cuando surge sin ninguna causa aparente) y exógena(cuando tiene un factor externo).

Sea cual sea, lo recomendable es ponerse en manos de un profesional sanitario especializado para abordarla cuanto antes y que la herida empiece a sanar. También conviene aclarar las diferencias que existen entre ser diagnosticado de depresión o simplemente estar triste. La primera es una psicopatología que se manifiesta a través de diversos síntomas, entre los que destaca este sentimiento de tristeza. Para considerarse como tal debe de cronificarse en un periodo que los psiquiatras cifran en torno a más de seis meses de duración.

La preferencia por la música melancólica puede reflejar un anhelo de calmar la experiencia emocional negativa de las personas

Publicado en la revista ‘Emotion’, el estudio reunió a 38 estudiantes universitarias diagnosticadas con depresión y, por otro lado, a no deprimidas. En una primera parte, para comprobar si de verdad cuando estás triste escuchas música acorde a tu estado de ánimo, las participantes fueron expuestos a extractos de tan solo 30 segundos de piezas tristes (en concreto «Adagio para cuerdas» de Samuel Barber y «Rakavot» de Avi Balili), así como canciones felices y totalmente neutras. Al final, les preguntaron cuáles de estos tres tipos preferirían volver a escuchar, y evidentemente las diagnosticadas con depresión escogieron los temas más melancólicos. Después de haber respondido, les pidieron explicar las razones de su decisión. La mayoría respondió que les resultaba relajante o calmante.

«Este estudio es el más grande y definitivo realizado hasta la fecha en cuanto a este tema», declara Sunkyung Yoon, principal autor de la investigación, en declaraciones recogidas por ‘Men’s Health’. «Lo que hemos descubierto sugiere que esta preferencia por la música melancólica o apagada puede reflejar un anhelo de calmar la experiencia emocional negativa de las personas, en lugar de un deseo de querer aumentar los sentimientos tristes».

La segunda parte del estudio utilizó 84 partes de bandas sonoras instrumentales de tan solo 10 segundos de duración que alternaban sensaciones felices, tristes, de miedo y totalmente neutrales, así como también de baja y alta energía. Al final, las mismas chicas universitarias que se decantaron por los fragmentos tristes de la primera parte declararon sentirse mejor con estos clips cortísimos de música apagada o de baja intensidad, pero lo curioso es que no prefirieron las que inspiraban miedo. Sin embargo, cuando volvieron a reproducir las canciones, alegaron que en vez de aumentar su malestar sucedía lo contrario: les hacía encontrarse mejor y menos tristes, lo que contradice la hipótesis de que las personas aquejadas por un mal estado de ánimo buscan perpetuarlo.

Evidentemente, el sentido común nos dice que si un día te levantas de bajón y suena algo parecido o igual de estimulante que «La Macarena», tiendas a enojarte o irritarte. En cambio, si suena una melodía de piano lánguida y calmada, se producirá lo opuesto. Así, muchos de los participantes en el estudio reconocieron que este tipo de música les servía de apoyo.

Fuente: www.elconfidencial.com