Por: Jaime Ordoñez

El principal error del gobierno—y que impide la reactivación económica– fue aprobar una reforma fiscal regresiva, basada en el IVA , la cual está afectando a miles de pequeños empresarios y que dejó intactos, sin cobrarles renta, a los grupos exentos de siempre. Además, está contrayendo la demanda.

Solo en los alrededores de Barrio Los Mangos y Zapote, por la llamada Sede Lechera, en unos 400 metros a la redonda, en los últimos 4 meses han cerrado 10 o 12 pequeños negocios. Por allí transito todos los días. Tres pequeñas sodas, dos restaurantes, dos salones de belleza, un taller mecánico, una floristería y una pequeña pulpería. Ni siquiera ha entrado en vigencia. Sólo el anuncio del Plan Fiscal (que se ensañó con un IVA draconiano) generó ya el cierre de todos esos pequeños negocios. Conversé con muchas de esas personas en las últimas semanas y la respuesta fue la misma:” el IVA nos iba a matar. Y el IVA a los alquileres es la estocada final, nos terminará de liquidar. La mayoría no somos propietarios, sólo alquilamos”. Mejor cerramos.

Y en el país son miles de pequeños negocios y empresas que están cerrando y clausurando, sin haber siquiera entrado en vigencia la reforma fiscal aprobada a fin del año pasado. Basta caminar por los centros comerciales, los malles, o el centro de San José. ¿Cuál es la causa de esta barbaridad que está generando una fuerte contracción de la economía y tirando a la calle a miles de personas que se quedan sin trabajo? –

1.- EL IVA, EL MÁS REGRESIVO DE TODOS LOS IMPUESTOS.- Esto es lo que sucede cuando un gobierno promueve una reforma basada en impuestos indirectos, y el IVA (Impuesto de Valor Agregado) es el más regresivo y antipopular de los impuestos. La causa es simple. El IVA lo pagan mayormente en forma alícuota las personas más pobres de la sociedad, así como las clases medias, pues en general no tienen capacidad de ahorro. Aunque consuman menos. Si una persona gana únicamente 300,000 colones y de allí tiene que pagar todos sus gastos, probablemente gastará la totalidad de su salario para pagar bienes y servicios. Quien gana 5 o 10 millones de colones, por lo contrario, tendrá capacidad de ahorro y—en forma alícuota, que significa siempre una equidad simbólica de ingresos, gastos y cargas—pagará un porcentaje menor de su salario, aunque pueda comprar más cosas. A eso se llama justicia tributaria alícuota. Ciertamente, a las personas más pobres se les exime desde hace tiempo del pago de impuesto de renta (por debajo de 780,000 colones), pero ahora se les penaliza con un IVA draconiano e injusto. Se vistió un santo para desvestir otro.

2.- COSTA RICA TENÌA YA UN SISTEMA TRIBUTARIO INJUSTO Y CON ESTA REFORMA SE AGRAVÒ AUN MÀS. De acuerdo a la información del propio Ministerio de Hacienda de Costa Rica, Octubre 2017 (Análisis de Comportamiento de Ingresos Tributarios), confirmada por Banco Mundial, 2018, la carga del ingreso tributario de Costa Rica se dividía asÍ: VENTA E IMPUESTOS INDIRECTOS: 58, 30%; RENTA Y UTILIDADES, 30,81% y el 11% restante a otros impuestos como inmuebles, propiedad, etc. Es decir la mayoría de la recaudación ya era por VENTAS, casi un 60%.

Costa Rica ya tenía un sistema tributario injusto, exactamente inverso a los países más equitativos del planeta. Mientras los países de la OCDE tiene un promedio de 60 o 65% proveniente de RENTA, y apenas un 40% o 35% basado en el IVA, el Poder Ejecutivo del PAC del presidente Alvarado y sus aliados en la Asamblea Legislativa (PUSC Y PLN), decidieron impulsar una reforma tributaria aún más regresiva, cargando la mano sobre clases medias y bajas, pues el IVA siempre tiene ese impacto. En materia de RENTA la reforma fue muy tímida, y dejó exentos a los sectores exonerados de siempre: cooperativas, regímenes en zona franca, incluidas las piñeras, así como una serie de grupos exentos por ley como arroceros, azucareros, cafetaleros, lecheros (a pesar de que tenemos la leche más cara del istmo, etc.). A esos sectores se les siguió eximiendo del pago de RENTA, mientras a la mayoría de pequeña y mediana empresas nacionales se les cobra el 25% o 30%.

¿Injusto no? En lugar de corregir lo anterior, de tener valentía política y convencer a esos sectores que enviaron sus lobbystas a la Asamblea Legislativa, se optó por la solución más simple: apretar por el lado del consumo, es decir el IVA, y ello rápidamente afectaría—como sucedió—a los más pequeños.-

3.- DISPARÁNDOSE CON UNA ESCOPETA EN EL PROPIO PIE.- Lo grave del caso es que este Plan Fiscal tan regresivo e injusto (varios nos opusimos a él hace algunos meses) generará, es más, ya lo está haciendo, un efecto nocivo en la propia recaudación: la contracción del mercado y la contracción de la demanda.

Lo paradójico del caso es que con estas medidas tan equivocadas muy probablemente bajará la recaudación tributaria en este año 2019 y el próximo 2020. Es un escenario como éste, con pequeñas empresas quebrando y con el desempleo creciendo abultadamente, la demanda disminuye y el mercado se vuelve más pequeño.

La clave de la fortaleza económica de una sociedad no es que a pocas empresas les vaya bien, sino que a la mayoría de los pequeños y medianos empresarios salgan adelante y cada día sean más competitivos. Eso se llama democracia económica: entre más pequeños y medianos empresarios tenga una sociedad, más fuerte será el país y la economía en su conjunto. Un país es fuerte donde todos ganan, no sólo unos pocos. Asi creció Europa, los EEUU, Canadá, los países escandinavos, etc.

Pero la codicia de algunos y el servilismo de sus operadores políticos actuales no han entendido esto. Lástima, la Costa Rica de la 2da mitad del siglo XX (la que se basó en una fuerte clase media, e instituciones fuertes) estuvo inspirada en otros principios y otros objetivos.-

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