• Viktor Frankl, uno de los principales representantes del análisis existencial desarrolló la logoterapia.

  • A partir de sus experiencias como prisionero en varios campos de concentración, tales como Auschwitz y Dachau, desde 1942 hasta 1945, escribió el libro El hombre en busca de sentido.

Viktor Emil Frankl fue un neurólogo y psiquiatra austriaco que nació en una familia judía. En 1944 él, su esposa, sus padres y su hermano fueron enviados a campos de concentración; cuando la guerra acabó Frankl era el único que seguía con vida.

Desarrolló su teoría y terapia psicológicas a partir de sus experiencias como prisionero y en 1959 publicó su libro clave, “El hombre en busca de sentido”, donde describió su modelo: la logoterapia.

Según Frankl, las personas siempre pueden dar un sentido a sus vidas, independientemente de las circunstancias en que se encuentren; esta búsqueda de significado constituye la principal motivación vital. Además, consideraba que la causa de los trastornos mentales es el significado que se le da al sufrimiento, y no el malestar en sí mismo.

Describió tres tipos de valores que conducían al significado y, por tanto, a la felicidad: los valores de creación, relacionados con el trabajo y la contribución a la sociedad; los de experiencia (interacción con personas y vivencia de sensaciones) y los de actitud, que tienen que ver con la superación del sufrimiento.

Paola Vargas e Ingrid Naranjo, psicólogas de Territorio Psicológico, explicaron que la forma más sencilla de entender el sentido de vida es comprender el aquí y el ahora: ¿qué hacemos hoy? ¿Para qué lo hacemos?

“Con la logoterapia analizamos cosas que parecen sencillas, pero, con una introspección, quizás no lo sean tanto, para algunas personas. Como por ejemplo, ¿Para qué tengo este trabajo? ¿Qué es lo importante de lo que hago?¿Cómo afecta a las demás personas? ¿Lo hago con sentido o por una ganancia? Para entender el aquí y el ahora”, explicó Paola Vargas.

Según explican las psicólogas, muchas veces las personas sienten un vacío en sus vidas que no les permite ser felices con lo que tienen y no logran comprender el porqué. Hemos visto casos de famosos que, con sus millones de dólares y gran reconocimiento mundial, se sumergen en adicciones y depresiones que, incluso, terminan quitándose la vida.

El trabajo es de las actividades del día a día a la cual le dedicamos la mayor cantidad de tiempo y energía, y nos desgasta en igual medida. Tomando los valores antes mencionados, ¿cómo logramos encontrarle el sentido de vida a nuestro trabajo?

“Cuando utilizo el valor de creación, me pregunto, ¿qué puedo hacer diferente en mi trabajo? ¿Cómo puedo hacer la diferencia? ¿Cómo puedo darle ese valor creativo a lo que hago el día de hoy, que tenga sentido y que salga de la rutina?

En cuanto a la experiencia, podemos estar muy cansado, pero siempre debemos recordar que tratamos con seres humanos, que necesitan de lo que yo hago de una forma u otra, que mi trabajo les impacta en su quehacer, esa empatía por entender a la otra persona. La actitud que le ponemos al trabajo, para hacerlo bien o si me enfoco en el cansancio y pienso qué pereza porque es siempre hacer lo mismo, pierdo el sentido.

Te das cuenta de que lo que haces en el trabajo tiene sentido cuando te ausentas y las personas se dan cuenta, porque la manera en que yo lo hago es única: cuando una persona no tiene un valor de creación, nadie se da cuenta de que falta”, enfatizó Vargas.

Con la logoterapia, las personas descubren que, cada situación vivida, cada prueba superada, que esos malos días experimentados y esos días maravillosos, son los que nos forman en quiénes somos y le dan sentido a las todo lo que hacemos en el día a día.

Uno de los errores más frecuentes que comentaron las psicólogas es cuando hacemos comparaciones con otras personas; pensar que nuestro sentido de vida tiene que ser igual al de alguien más: “cuando uno roba un sentido de vida, empieza a juzgarse y ponemos un parámetro para el sentido de vida y es cuando no somos felices. Esto se incrementa con las redes sociales, porque únicamente muestra la felicidad y perfección ficticia de la vida de las personas. Creemos que las personas son extremadamente felices y envidiamos su vida, pero no conocemos la verdad detrás de cada fotografía”, señaló Naranjo.

Las psicólogas finalizaron explicando que, en esta búsqueda por el sentido de vida, resulta importante tomarse el tiempo para analizar si las decisiones que estoy tomando están bien o mal: ¿esta pareja me lleva donde quiero estar? ¿Este trabajo lo hago con sentido, me llena todos los días? Esta introspección sirve para autoanalizarse y determinar si estoy haciendo bien las cosas, si soy feliz con el camino que he tomado y si me complace lo que he hecho con mi vida. Esto nos da la oportunidad de reconocer si nos equivocamos y retomar el camino, si es que nos hemos desviado.

Licda. Jennifer Pazos M. / Periodista