Para nadie es un secreto que el café es el grano de oro en Costa Rica, cómo cultivo el café resultó importantísimo para el país desde épocas coloniales, siendo este uno de los primeros productos en exportarse.

Desde entonces gracias al abnegado esfuerzo de campesinos, gobiernos, cooperativas y sectores privados el café Costarricense se eleva sobre los demás por su calidad, sabor, aroma y origen.

Según ICAFE hay tres factores determinantes que inciden en la calidad del café nacional: el tipo de grano, las condiciones geográficas y ambientales así como la tecnología avanzada.
Por ejemplo el 100% del café que se cultiva en el país es de la especie Arábica, de las variedades Caturra y Catuaí. Esta produce un grano de mayor calidad y una taza con mejores características organolépticas: agradable, aromática y fina. Desde 1989 el ICAFE prohíbe por Ley la siembra de la variedad de café tipo Robusta por inferior calidad de taza.

Por otro lado los suelos fértiles de origen volcánico y la poca acidez de los mismos, presentan condiciones ideales para la producción del café, además la geografía y clima del país es óptima para el cultivo del grano de oro por lo que más del 80% del área cafetalera está localizada entre los 800 y 1.600 metros de altitud y en temperaturas entre los 17º y 28º C, con precipitaciones anuales de entre 2.000 a 3.000 milímetros.

Y por último la tecnología avanzada que ha utilizado el productor de café costarricense por más de 200 años, le ha permitido adaptar las plantaciones a las características de cada zona productiva. Los métodos como la recolección manual y selectiva en el cual solo se elige el grano maduro permiten un mejor lavado del café, también, la remoción de la pulpa se realiza el mismo día de la cosecha del grano.
Esto nos ha llevado a dar un giro al Café convencional, orgánico y gourmet.

Aquí destacamos que en épocas atrás el café se bebía en horas de la mañana y tarde mayoritariamente por personas adultas, además acompañaba a las clásicas comidas costarricenses como el gallo pinto, tamales, rosquillas, y tortillas entre otras, sin embargo, en la actualidad su consumo se ha diversificado entre un público más variado y exigente.

Ricardo Azofeifa Barista (especialista del café), actual campeón nacional de barismo, afirma que “décadas atrás el café se consumía generalmente entre personas adultas y de una clases social media-alta, pero hoy personalmente he visto una apertura mayor con la experimentación del café de todo tipo de personas. Veo a muchachos de edades entre los 12 y 16 años tomando capuchinos o cafés saborizados. Esto hace 10 o 15 años era imposible”, indicó.

Azofeifa menciona que aunque el café convencional, el cual se cultiva usando los métodos tradicionales, sigue siendo el preferido por la mayoría de los costarricenses, cada vez hay más aceptación hacia el cultivo del café gourmet y orgánico.

“La principal diferencia del café gourmet con el tradicional es la calidad del grano, el cual es totalmente maduro y de excelente sabor, además se cultiva en alturas superiores a los 1000 metros. Por otra parte el café orgánico es aquel que se cultiva en su totalidad de manera natural sin la presencia de agroquímicos o plaguicidas”. explicó Azofeifa.

José Solís, barista de la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica, considera que un café puede ser orgánico y a la vez gourmet.

“El café orgánico representa una reducción de costos para el productor a largo plazo pues en el proceso no se emplean agroquímicos por lo que no daña al medio ambiente; además recibe un precio más elevado y es más solicitado por los mercados internacionales más exigentes”, Argumento Solís.

Por las explicaciones antes mencionadas, hoy día en un mercado tan cafetero como el costarricense, se ha tomado la tares de abrir espacio en las góndolas para nuevas marcas que quieran ofrecer un buen grano, pese a que la trayectoria del país en el cultivo y exportación del grano data desde el siglo XIX, desde hace unos 20 años se apostó por los cafés finos.

Esos granos de más alta calidad estaban destinados solo a la exportación, pero hace unos cinco años los productores decidieron darle al costarricense ese mismo grano, ligado también con la expansión del esquema de cafeterías.

Actualmente, los supermercados venden entre 17 y 25 marcas distintas, pero solo 3 son importadas. Las opciones de ingreso más reciente han apostado por ofrecer alta calidad, trazabilidad y opciones orgánicas para ganar mercado frente a marcas tradicionales como Rey, Volio o Britt. La cadena Automercado comercializa actualmente 17 marcas diferentes de café, de las cuales solo tres son importadas, las 14 restantes, al menos cinco tienen entre 5 y 8 años de haberse incorporado al establecimiento, en cuanto a la cadena de supermercados Gessa (Perimercado, Jumbo y otros), actualmente distribuyen 25 marcas de café, solo tres importadas, 12 tienen entre uno y siete años de haberse incorporado a la cadena. Como podemos identificar el ingreso al comercio es notorio en los últimos años.

Rafael Hernández, presidente de la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica, opinó que el tico siempre ha sabido tomar buen café, solo que ahora está aprendiendo a prepararlo diferente.

“Ahora pedimos un mejor perfil de la taza que consumimos”, agregó Hernández.

El jerarca consideró que el boom se debe a la proliferación de cafeterías y a que cada vez más los baristas de hoteles y restaurantes mejoran su capacitación. Hernández coincidió con la estrategia de los productores de incorporarse a este mercado apostando por el segmento en crecimiento (cafés especiales), pues las grandes marcas ya tienen el de café tradicional y la competencia resultaría más dura.

Licda. Paola Lee Salas 
Periodista