• No contiene ácidos grasos trans y el contenido de colesterol en
carne es similar e incluso inferior al de la carne de ave

La gran protagonista de muchas recetas, esconde además muchos beneficios para la salud.

“Cabe señalar que el éxito de una alimentación saludable está basado en el tipo, la variedad y la proporcionalidad de los diferentes grupos de alimentos, a saber: lácteos, frutas, vegetales, cereales, carnes y grasas. Por loque noexistenalimentos”malos” o“buenos”,sólo existencombinaciones adecuadas o inadecuadas”, destaca la nutricionista Gabriela Traña.

Según indica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el cerdo y la porcicultura están ampliamente arraigados en las culturas de los países del Continente Americano, constituyendo un pilar importante en la seguridad alimentaria, especialmente en el medio rural a través de la porcicultura familiar.

Junto con ello, en los últimos años se ha desarrollado una pujante y exitosa industria porcina, que ha permitido colocar a la región como la tercera productora mundial de carne de cerdo.

Beneficios en nuestra vida
  • Durante la infancia la carne de cerdo aporta proteínas necesarias para el correcto desarrollo de los huesos.
  • Facilita la digestión y ayuda al funcionamiento normal del sistema inmune.
  • Contribuye al mantenimiento adecuado de la salud bucal.
  • En el embarazo y la lactancia la carne de cerdo es idónea para ayudar a cubrir las necesidades nutricionales por su contenido en proteínas, minerales y vitaminas.
  • Regula la actividad hormonal gracias a su contenido en vitamina B6.
  • Ayuda a mantener la masa muscular y el correcto mantenimiento de los huesos.
  • Es ideal para los deportistas por su contenido proteico, además su aporte de vitaminas del grupo B ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga y sus minerales contribuyen al funcionamiento de los músculos.
  • Es perfecta para personas con obesidad ya que aumenta la sensación de saciedad.
  • Aporta vitalidad ya que contiene altas dosis de tiamina, necesaria para poder asimilar los hidratos de carbono en el organismo.
  • Las grasas que aporta son mono insaturadas similar a las del aceite de oliva.

“Las bondades de la carne de cerdo radican en su bajo contenido graso en sus cortes magros, como el lomo (con un 3,4% de grasa) o el solomillo (3,2%), y en su perfil lipídico destaca el contenido en ácidos grasos monoinsaturados (2,5g/100g”, destaca Traña.

La nutricionista agrega,que esta carne no contiene ácidos grasos trans y el contenido de colesterol en
carne
magra
semigrasa
de cerdo
(60-70mg/100g) es similar e incluso inferior al de la carne de ave.

Milagro Torres
Periodista