Colegio Agropecuario de San Carlos

La amabilidad del agente de seguridad nos recibía, desde que ingresamos notamos que el trabajo que se realiza en este colegio trasciende lo cotidiano.

El silencio imperaba por los pasillos sumamente limpios, la concentración de los jóvenes en el aula denotaba que algo importante estaba sucediendo, realizaban la prueba de redacción y ortografía del Ministerio de Educación Púbica.

Seguimos nuestro camino por las instalaciones hasta llegar a la oficina del director Miguel Ángel Sibaja Miranda, quien nos recibía con suma amabilidad y con el que iniciaríamos una provechosa conversación sobre los 56 años de historia del Colegio Técnico Agropecuario de San Carlos.

“El Colegio Agropecuario es la institución educativa católica más renombrada entre los colegios técnicos del país por su aporte al desarrollo nacional y por ser pionera en la enseñanza técnica de la agricultura y la ganadería.”, destacó Sibaja.

La historia se remonta a los años sesenta cuando en Costa Rica no existía ninguna experiencia de un colegio técnico especializado en ciencias agropecuarias y el sacerdote Eladio Sancho fue enviado por la Diócesis de Alajuela para desarrollar algunos proyectos.

La visión del Padre Sancho lo traía con la idea de crear una institución educativa agropecuaria en San Carlos que formara a los hijos de esos padres finqueros y diera respuesta a las necesidades de tantas zonas ganaderas.

Después de un intento fallido, la perseverancia del Padre Sancho logra que los monjes benedictinos vengan al país para dirigir el colegio que ya tenía los terrenos y edificaciones en proceso de construcción. Las lecciones iniciarían seguido de una inauguración solemne el 4 de marzo de 1962 y años después, los estudiantes se graduarían con un grado académico técnico medio.

Además, comenzaron bajo la premisa “Aprender trabajando” y “Ora labora”, que significa que la oración complementa el trabajo y permite que un cristiano le sirva mejor a Dios.

“La primera especialidad fue Ciencias Agropecuarias y asistían jóvenes de todas las zonas del país: Pérez Zeledón, Cañas, Santa Cruz, Nicoya y Alajuela. También, al ser el primer Colegio Agropecuario de Centroamérica, había estudiantes de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y hay egresados de todo Centroamérica” comentó Sibaja.

Sibaja mencionó que el Agro era un colegio modalidad internado y solo para varones, entonces los padres traían a sus hijos para que “aquí los disciplinaran, les daban una parcela a cada estudiante y tenían que hacerse cargo del mantenimiento, los dejaban salir una vez al mes un fin de semana, aquí no había distingo de clases sociales, los mismo estudiantes se encargaban de nivelar y no hacer sentir más a unos que otros porque venían estudiantes de todas las clases sociales”.

A partir de 1972 la Conferencia Episcopal no solo tuvo el primer técnico agropecuario del país, sino que albergó la primera institución para-universitaria especializada en agricultura y ganadería.

El Agro albergó la primera Escuela Técnica Agropecuaria del país, llamada ETA, que para los años 70 graduaría los primeros profesionales con grado de diplomado universitario. A su vez, en los años 60 y 70 solo se podía estudiar Agronomía en la Universidad de Costa Rica, no había carreras intermedias o diplomados.

Para el año 1974 los padres Agustinos Recoletos serían quienes tomaran las riendas del Agro, estos fueron los últimos religiosos en regentar el Colegio. Después, vinieron otros sacerdotes diocesanos y luego laicos, cuando la institución pasó a manos de la Conferencia Episcopal. La partida de los Agustinos en 1976 coincidió con el traspaso de la ETA al Instituto Tecnológico que abrió sus puertas en Santa Clara en la misma sede del Instituto Agropecuario.

Milagro Torres
Periodista