• José Solís cuando niño fue testigo de la tragedia
  • Evento se presentó un 29 de julio de 1968

Familias enteras se convertirían en los autores de la historia que se empezaría a escribir tras el despertar del Arenal.

“Se escucharon unos retumbos, el día anterior había estado temblando mucho, pero jamás imaginamos que sería el volcán. Muchos creían que era un cerro, pero los pobladores más viejos decían que era un volcán dormido. Yo tenía 12 años. Lo recuerdo como si fuera ayer”, contó José Solís, oriundo y empresario de La Fortuna.

La Fortuna desde siempre ha sido privilegiada. Tras el despertar del Arenal, fueron pioneros quienes se animaron e impulsaron a otros a seguir edificando el pueblo que deseaban. Así se construirían las bases de lo que es hoy La Fortuna.

“Recuerdo como de repente la gente empezó a bajar y pasaban por nuestras fincas, no entendíamos qué estaba pasando, familias enteras, niños, señoras y hasta personas con hijos de sus vecinos corrían desesperados”, mencionó Solís.

Tras el evento de aquel 29 de julio de 1968, los pobladores continuaron solidificando obras ya iniciadas como el centro de salud, el correo, el templo católico, así como los primeros hoteles y comercios.

“Nos alertaron de lo que estaba pasando, el Volcán había hecho erupción, desde donde estábamos no se notaba nada, el cerro estaba nublado. Según supimos, el viento se llevó todo para el otro lado de La Fortuna, por lo que los que estábamos más acá no percibimos mayor cosa”, agregó Solís.

Quienes estuvieron en La Fortuna o alrededores después del 29 de julio, recuerdan un pueblo desolado. El temor y la impotencia ante lo que recién habían vivido y la incertidumbre de un nuevo acontecimiento se reflejaba en sus rostros.

Una naciente Asociación de Desarrollo y el oportuno apoyo de los miembros del Cuerpo de Paz, empezaron a moldear con mucha visión las bases de este lugar. Muchos terrenos donde hoy funcionan instituciones públicas fueron donados por personas cuyo único interés era edificar un pueblo para heredar a sus hijos y futuras generaciones.

Este nuevo renacer de La Fortuna estuvo a cargo de un pueblo unido en el que hombres, mujeres y niños colaboraron para que hoy se pueda disfrutar de múltiples privilegios.

Milagro Torres
Periodista